Una técnica que usan los que más ligan… y los que más venden
Lo que te quiero explicar es una de las mejores lecciones de vida y de venta que aprendí hace muchos años. En aquel momento, lo que aprendí cambió mi vida por completo. Y hoy, además es una de las bases de mi negocio. Te cuento, Toda mi infancia estudié en un colegio religioso femenino. Ya sabes. Normas estrictas que custodiaban nuestra conducta bajo la amenaza constante del pecado, la culpa y el castigo divino. Así que, cuando pasé al instituto y me planté con 14 años en una clase mixta que era poco menos que la fiesta de las hormonas, completamente desubicada y sin uniforme que me camuflase entre la multitud, cortocircuité. Bueno, no solo por eso. También por el Juli. Repetía curso (el Juli, no yo) y era el gracioso, el macarra y el ligón por el que suspiraban todas las chicas Yo también. En clase le miraba disimuladamente y soñaba que se acercaba a mi mesa, se inclinaba hacia mí, me señalaba los apuntes y me pedía si podíamos quedar para estudiar juntos. ¡Dios! Cuando lo imaginaba, sentía algo raro en el cuerpo que debía ser lo más parecido al pecado de verdad. No ese de decir a